Carme Entrevista Imatge Destacada

Conoce un poco más a los profes del Obrador

 

Carme Martí impartirá las clases de entrenamiento clásico para profesionales en Obrador de Moviments (en colaboración con la APdC) el próximo trimestre, y en esta entrevista nos cuenta cómo las ha pensado.

Su versatilidad le ha llevado a desarrollarse como bailarina clásica y también contemporánea, quizás por eso… y también por su energía, sus clases son tan disfrutables.

¿Qué es lo que más disfrutas de las clases?

Lo que más disfruto es ver cómo la gente se va transformando desde el inicio de la clase hasta el final. Cambia la cara, la mirada, la forma de moverse… al final de la clase aparece la esencia de la persona.
Tiene que ver con la energía y se puede ver, primero en la expresión y después en el cuerpo, es como si se moldeara a través de la consciencia.
También se nota con el paso del tiempo, porque como el cuerpo tiene memoria, todo esto se va incorporando a la vida diaria.
Esta energía es muy gratificante, porque es de ida y vuelta, la doy y vuelve desde el otro, renovada.

¿En qué te apoyas a la hora de enfocar tus clases?

Cuando monto una clase, no monto una estructura cerrada. Pienso un esqueleto, pero con diferentes posibilidades.
Porque frente al viaje que quiero hacer, contemplo las particularidades, me adapto a la gente que tengo delante, y entonces puedo utilizar otros tiempos, músicas diferentes… puedo hacer un ejercicio completo o la mitad del que había pensado, me gustan estos retos!
Pero creo que todos deben sentir que yo estoy ahí, tengo que poder cogerlos de la mano y decir “ven!” El alumno tiene que decir sí!, te doy la mano.

¿Qué nos puedes decir de cómo te has planteado las clases de Entrenamiento para Profesionales en el Obrador?

Las clases que comenzaremos a partir de enero van dirigidas a profesionales y serán el calentamiento básico de toda su jornada. Es importante entonces que se despierte la sensación, lo demás después va solo. Comenzar desde dentro: trabajar la musculatura, los huesos, los órganos… y sin forzar!, porque cada uno sabe el día que le espera y también el lugar en el que está.
Quizás hay una persona a quien le espera una jornada de ensayo hasta las 6 de la tarde y otra que viene a decir “buen día!” porque su trabajo profesional no es tan activo aquí y ahora, o está en un momento de su formación.
A mí me pasa… cuando voy a una clase, me digo: “Cómo tengo el cuerpo hoy?” y con eso hago… y si lo haces desde ahí, del interior al exterior, la clase es como una evolución energética.
Que haya gente que está en diferentes momentos es muy bonito, porque intentas que todo el mundo pueda trabajar conjuntamente en buena armonía, disfrutando y haciendo este viaje de transformación interior hacia el exterior. Y siempre con un toque de buen humor (N. de la R., un toque de Carme), para empezar bien el día.

Por otra parte, el clásico suele tener una estructura rígida y sólida, pero mi idea es “nunca” plantear una clase pensando en que hay que llegar a un punto previamente determinado. Si te recolocas por dentro, el resto se recolocará.

¿Qué significa para ti colaborar en el Obrador?

Poder trabajar en una escuela con un enfoque profesional, honesto y abierto a todo el mundo. Conozco a Sara y Hervé y les creo, ellos me conocen y me creen, hay confianza mutua. Después la sencillez y el buen rollo genera un ambiente cómodo para todos y hace que cada clase no sea una clase más.
En Obrador hay vías interesantes tanto para alguien que nunca ha bailado, como para un profesional. Y esto es bueno para la gente y también para mí… porque lo que te enriquece a tí, enriquece la clase y en definitiva nos enriquece a todos.